
53: Para Siempre
[XAN]
Cinco dÃas después: 6 de octubre
TodavÃa no puedo creer que finalmente haya llegado este momento. Mediante el tiempo que duro nuestra misión, creà que ni Dhara ni yo saldrÃamos con vida de aquel infierno que representaba la casa de Javier. Si bien tenÃa la esperanza de que la cosas salieran bien, también era consciente de los riesgos que implicaba lo que Dhara y yo estábamos haciendo. Afortunadamente me equivoque y pudimos salir de allà para ahora estar en medio de este gran viñedo caminando juntos hacia el altar donde nos espera el cura.
Dhara me ha dejado sin aliento, se ve preciosa con ese vestido de novia con encaje y una sutil pedrerÃa que la hace ver deslumbrante. Amo la manera que su cabello cae en ondas, y ese sutil maquillaje hace que ese rostro angelical se vea aún más hermoso de lo que es. Nuestra boda no tiene nada de tradicional, no hay decenas de invitados, tampoco una decoración exuberante, ni mesas esperando por una gran celebración. Solo somos ella, y yo junto a mis padres quienes nos miran mientras caminamos hacia el cura y nos sonrÃen.
—No puedo dejar de mirarte —le digo observándola y sonrÃe.
—Tú también te ves muy guapo —rebate con picardÃa.
Si bien me encantarÃa poder rebatir a sus palabras, esto no se hace posible cuando llegamos frente al cura quien nos sonrÃe amablemente.
—Dhara, Xan, bienvenidos —nos dice y con un ademan nos pide que nos ubiquemos frente al altar —. El amor, la fe, y su fuerza para luchar contra todos los obstáculos los ha traÃdo hasta aquà —comienza por explicar.
Escuchar sus palabras acerca de nuestro amor y de todo lo que significa este gran compromiso que estamos tomando con el otro, me emociona de una forma que jamás llegue a imaginar, pero es que también nunca pensé que me enamorarÃa de alguien de esta manera tan única e intensa. Dhara revoluciono mi vida, de la manera más hermosa posible, y ahora también lo hará nuestro hijo. Sé que tal vez esto no es lo que tenÃamos en mente cuando pensábamos en la posibilidad de casarnos. Puede que ella soñara con una boda llena de invitados, pista de baile, y un inmenso salón, pero al final del dÃa lo más importante es el amor que nos profesamos.
—Xan D’Elia, ¿aceptas por esposa a Dhara Kiraz y prometes amarla y respetarla todos los dÃas de tu vida? —cuestiona el cura e inmediatamente asiento.
—¡Acepto! — digo lo suficientemente alto haciendo que tanto ella como mis padres sonrÃan.
—Dhara Kiraz, ¿aceptas por esposo a Xan D’Elia y prometes amarlo y respetarlo todos los dÃas de tu vida? —le cuestiona a ella esta vez.
—Por supuesto que acepto —responde ella con sus ojos llenos de lágrimas que me emocionan a mà también.
La emoción se hace aún más grande cuando intercambiamos nuestros anillos para luego escuchar esa poderosa e importa frase que nos declara marido y mujer. Siento como mi corazón se acelera con más fuerza mientras que nos acercamos para luego besarnos por primera vez como marido y mujer. Es tanto el amor que siento por ella que siento que no me cabe en el pecho.
—Te amo, esposa mÃa —digo sobre sus labios.
—Y yo te amo a ti, esposo mÃo —rebate mirándome a los ojos de la manera más especial del mundo.
PodrÃa detener el tiempo en este instante, y es que no quisiera olvidar jamás la manera en la que me mira, la sonrisa que esboza, o ese beso que me da ahora como tratando de asegurarse de que todo esto es real.
—Seremos muy felices, te lo prometo —le digo emocionado y la vuelvo a besar, pero en esta ocasión, es la falsa tos de mis padres la que nos interrumpe.
Al separarnos un poco, allà los vemos esperando para poder felicitarnos, y es mi padre quien me abraza primero mientras que mi madre abraza a su nuera. No importa cuánta gente pueda o no haber a nuestro alrededor, la familia siempre será lo más importante y queda demostrado en momentos como este donde un abrazo de ellos es más que suficiente para sentirnos completamente felices.
—Los felicito hijo, han podido encontrar el amor en los momentos más difÃciles, y solo los valientes son capaces de hacer algo asà —nos alienta mi madre.
—Gracias madre, aunque el mérito lo tiene ella, supo amar aun cuando ya ni siquiera creÃa en el amor —le explico mirando a Dhara quien de inmediato se acerca a mà y me toma de la mano de la manera más especial de todas.
—Tú has hecho que incluso cuando mi corazón estaba bajo cero muriéndose de frio y dolor, yo volviera a creer no solo en el amor, sino en la vida —pronuncia y en esta ocasión acaricia su abdomen—. Tan solo espero que nuestro hijo se parezca a ti, que pueda amar a pesar de todo, y que sea un hombre tan bueno y noble como tú.
Sus palabras me emocionan profundamente, y a pesar de que no hay planes de una gran fiesta, sino que de un pequeño almuerzo en familia, la tomo de la cintura para retrasar todos nuestros planes y volverme adicto de sus besos a pesar de que no estamos solos.
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