2. EL DÍA QUE TE CONOCÍ
Diez años atrás: abril 22
Ser la única que conduce de las tres tiene sus desventajas, entre ellas tener que ir a buscar a Valeria y Lucia. Hoy, ha sido Valeria quien esta lista primero, asique aquí estoy frente a su puerta esperando a que salga de su casa.
—¡Gracias por esperarme! Tuve que darle el biberón a Alexander —me dice mientras sube al coche y sonrio.
—Tranquila, ¿tu papá te hizo problemas por cuidarlo hoy? —averiguo y niega.
—No, sabes que me apoya mucho con Alex, además sabes que el inombrable no esta nunca para mi hijo —comenta molesta.
—Es una pena, Alex es tan lindo —digo como si fuera la tía orgullosa y sonríe.
—¿Lu esta lista? —cuestiona.
—Eso me dijo, vamos con Caro y con su primo, no sé, dice que vino desde Alemania o algo asi —señalo.
—Ya… —murmura y baja la vicera del coche para seguir arreglándose.
Afortunadamente la distancia entre las casas de Vale y Lu es corta, por ende, ahora estamos aquí esperando por nuestra otra amiga. Me bajo del auto un momento, toco el timbre y vuelvo al vehiculo para esperarla apoyada sobre este mientras que leo un mensaje de texto que recibi de otro amigo nuestro. Estoy muy distraída contestando el mensaje cuando escucho la voz de mi amiga.
—Señorita, perdón la demora —dice Lu tal y como me llama siembre de manera divertida y levanto mi mirada.
—Hola Lu… —digo, pero al ver al chico de cabello castaño claro y ojos celestes detrás de ella.
Él me mira y se acerca a mi haciéndome sonreir con su camiseta del Barça.
—Hola, soy Edan, el primo de Lucia —se presenta.
—Hola, Lena, la amiga de tu prima —bromeo y luego saludo a Caro—. Espero que no tengan miedo de que sea yo quien conduzca —digo entre risas y sin muchos más rodeos, les ofrezco que suban al coche mientras yo voy hacia el puesto del conductor.
Mientras me abrocho el cinturón, Vale saluda a todos y se presenta también para que despues todos nos pongamos de acuerdo con ir a reccorer Lincoln Road y que de esta manera Edan pueda conocer un poco más de Miami ya que es la primera vez que viene a visitar a su familia que vive aquí.
Durante el camino me ha sido natural hablar con él acerca de Alemania y los lugares turísticos que debe visitar aquí en Florida. No sé, es como si nos conociéramos de toda la vida, pero nada esta más lejos de eso.
Finalmente, al llegar a nuestro destino, todos bajamos del coche y comenzamos por caminar la peatonal, por alguna razón él y yo terminamos caminando a la par mientras que Valeria, Lu, y Caro van un poco más atrás. Es extraño, porque me siento como una guía de turismo que le va contando acerca de los locales que hay aquí y algunas cosas muy típicas de la ciudad.
—Oye, ¿Sabes donde puedo encontrar CD’s de música? —me pregunta de repente.
—Claro, hay un local que vende de todo, ven sígueme —le indico y aquí vamos una vez más hablando incluso de un tema tan sencillo como la música tal y como si fueramos amigos de toda la vida.
Camino con el por el inmenso local mientras que vamos buscando el CD que él quiere, pero no hay manera de encontrarlo.
—Esperame aquí —le pido y busco a uno de los empleados para que me ayude. Rapidamente él me indica donde encontrar el CD y vuelvo con Edan quien me mira de una manera extraña—. Por aquí —le indico y aquí voy yo en mi papel de buena anfitriona de turismo haciendo que él encuentre lo que busca.
—Gracias, eres una genio —pronuncia divertido y sonrio.
—De nada, aquí estoy para ayudarte —digo con sinceridad.
—¡Lena, Edan, vamos por un helado! —escuchamos a Caro y ambos asentimos.
—Pago por esto y ya voy —explica él y rápidamente va hacia las cajas y por supuesto lo acompaño.
[…]
Es curioso porque por algún motivo despues de haber buscado los helados, estamos todos sentados alrededor de una pequeña mesa alejada de la gente cuando un grupo de chicos de casi nuestra misma edad se acerca a nosotros y me miran.
—¿Es tu novia? —le pregunta uno de ellos a Edan y todos nos quedamos mirando entre si.
—Eh… no, no soy su novia —respondo de inmediato de esa manera tan arrebatada que me caracteriza para algunas cosas y él sonríe.
El otro chico se acerca un poco más y yo me alejo.
—¿Y si te invito a una cita? —pregunta y niego.
—No gracias —es mi respuesta inmediata y despues de un par de quejas, se aleja con sus amigos mientras que los mios se rien de la situación.
—Que directa —bromea Vale.
—Ya… mejor vayamos, ya se ha hecho tarde y mañana tengo el cumpleaños del hijo de mi primo —digo tratando de zafar de la situación y continuamos caminando como lo veníamos haciendo hasta hace un momento.
—Oye, ¿me darías tu teléfono? Me gustaría mantener el contacto contigo —me pide Edan y asiento.
—Claro, anota en tu celular —respondo y es que en verdad me ha caido muy bien.
—Aquí esta el mio —me deja saber entregándome una tarjeta de presentación de una empresa donde esta su nombre y celular de trabajo y personal.
—Gracias —digo y la guardo en mi bolso mientras que él anota mi número.
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